Proyecto

 

PALOMAS: RETRATOS Y POEMAS PARA YUNGAY

 HOMENAJE DE FRANKLIN GUILLÉN

 

Franklin Guillén es un talentoso y conocido pintor que un buen día dejó de cobijarse bajo el cielo de Yungay y se fue a vivir a Francia. Muchos lo recordamos todavía sembrando recuerdos en las calles de Huambo y Mitma y más tarde en otras de Carás y Carhuaz. A pesar del tiempo transcurrido desde su autoexilio, él no ha dejado de recordar jamás nuestra provincia, y a los que ahí moraban, en cuyo homenaje ha diseñado un ambicioso proyecto que damos a conocer, precedido por una breve reseña firmada por Héctor Loaiza, a propósito de una exposición en la Galería Inti Perú de Paris. También publicamos un conmovedor poema de Franklin dedicado a su hermana Silvia, quien falleció la aciaga tarde del 31 de mayo de 1970.

Nuestra página web recepcionará en adelante las sugerencias y las iniciativas de colaboración para hacer realidad este extraordinario proyecto de nuestro pintor. 

Para conocer la revista La Otra Rivera Agenda Cultural del Perú en Francia, cuyo segundo número le ha sido dedicado, buscar en http//kebusca.com/news.php

 

 

Franklin Guillén en el Congreso de Francia

 

 

 

Guillén, el cazador de sueños

Breve reseña de Héctor Loaiza

Vio la luz del día en la hermosa ciudad de Carhuaz (Dic. 1950), en pleno callejón de Huaylas, al norte de Lima. Se crió bajo la sombra protectora del padre que era notario en Yungay, y que se ocupó mal que bien de él y sus hermanos, porque su madre había emigrado a Lima. Desde muy temprano, Guillén se puso a dibujar, a intentar transcribir y al mismo tiempo deformar la realidad en los cuadernos escolares. Prosiguió esta vocación en el colegio secundario. Lo que cambió totalmente su vida de una manera trágica, fue el terremoto de 1970 que, al provocar una avalancha en Yungay, donde por entonces su familia vivía, aplastó a 22,000 habitantes. En esta catástrofe natural perdió a su padre y significó para él una experiencia dolorosa que arrastró durante muchos años en su vida. A la edad de diecinueve años y con muy pocos medios, Guillén partió a Lima, como lo hicieron centenas de millares de provincianos a lo largo de las últimas décadas, con la intención de buscar mejores condiciones de vida. Siguiendo el dictado de su vocación, empezó, en 1972, estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA). Su condición periférica le permitió dirigir una mirada innovadora hacia el arte. No era pues un artista limeño, con un bagaje cultural occidental, no tenía tampoco la censura de quien ha heredado una cultura libresca, sino que su encaminamiento se particulariza, desde el principio, por cierta inocencia para abordar los temas pictóricos. Adoptando la vía artística no tenía nada que perder, al contrario, con su labor plástica mejoraría de existencia y se perfeccionaría.


Obra de Franklin Guillén

Empezó a pintar fuera de los cursos de las escuela, lienzos inspirados en la catástrofe que había matado una parte de su familia. "Ahí nace realmente mi arte” dice Guillén, “en una forma tal vez horrenda y directa al principio, pero fue evolucionando con el tiempo en algo un poco más poético y lírico”. Paralelamente a sus cursos, participó a lo largo de los años setenta en exposiciones colectivas e individuales en diversos museos. Terminó sus estudios con brillo en 1979, al obtener la medalla de oro de la ENBA y el primer premio en el concurso del gobierno francés para una beca de estudios en París. En 1980, llegó a la capital francesa y desde su primer contacto con el mundo europeo, se incubará en él un sentimiento de desarraigo que alimentará, de ahora en adelante, los temas de sus telas. En los primeros años de su existencia parisina, visitó museos, observó, aprendió y se mezcló con el “caldo de cultivo” que componen las artistas peruanos, latinoamericanos y extranjeros de París. Cursó también estudios en el Taller 17 de Stanley William Hayter en Montparnasse, donde también fue galardonado con el primer premio otorgado a los becados extranjeros del gobierno francés. Por primera vez en su vida, tuvo la impresión que había encontrado gente que lo respetaba como persona y que apreciaba su pintura. En el grupo de más de treinta artistas peruanos que residen en la capital francesa, existe una diversidad de orígenes culturales. Estos artistas muy activos, habiendo constatado el final de la generación de pintores indigenistas de la primera mitad del siglo XX, obligados a asimilar la modernidad plástica occidental de la posguerra, tuvieron que adoptar un nuevo lenguaje. Muchos de ellos mantuvieron lazos sólidos con el arte figurativo, los temas de inspiración son el arte de las civilizaciones precolombinas, otros cultivan el abstraccionismo que se diferencia del europeo por sus coloridos y, por supuesto, existen figuras solitarias a quienes no se puede encasillar en una fórmula. Para algunos de los pintores peruanos les fue muy fácil adaptarse a la cultura francesa. No existía en éstos, la contradicción esquizofrénica —como en el caso de Guillén— de abrigar en su inconsciente el peso de la cultura andina y la necesidad de expresarse con las herramientas de la plástica occidental. Esa contradicción lo ha resuelto mediante una entrega total al arte.

 

El desarraigo —otro de los elementos que se destaca en su obra— en lugar de ser un factor paralizante, le permitió tomar distancia con Perú, intercambiar ideas, comparar su trabajo con artistas de otras latitudes y empezar un lento y seguro proceso de afirmación de su propio estilo. Desde el principio, el artista se vio empujado a explorar su mundo interior buscando temas para sus lienzos y asumiendo su identidad, sin una reivindicación ideológica, sino como una recreación incesante de los mitos arcaicos, un trabajo paciente de transcripción e interpretación de sus sueños. Es por esta orientación asumida hasta las últimas consecuencias que lo hemos llamado el “cazador de sueños”. Citemos al desaparecido escritor peruano, Julio Ramón Ribeyro, en la presentación de la obra de Guillén en la XII Bienal de París, en 1982: “Entre las diversas tendencias de la joven pintura peruana se puede observar un retorno a la figuración y en este dominio, un nuevo período de interés por el surrealismo. Un surrealismo sui generis, ya que no se imbrica en el europeo, pero antes que nada en ese surrealismo inmanente que (...) impregna una gran parte del arte e incluso la naturaleza latinoamericana. La obra de Guillén se inscribe en esta corriente: sus cuadros nos conducen delante de un espacio pictórico fabricado con los productos y los residuos de los real y lo imaginario”. La especificidad de la pintura de Guillén reside pues en que no se inspiró de temas del mundo exterior, ya que para su aguzada sensibilidad, la realidad sólo ha sido fuente de sufrimiento y de violencia sino en la exploración de su interioridad. “Así nos introduce para nuestro encanto —escribe el recordado crítico de arte Gaston Diehl—, en un universo coloreado, muy diversificado, donde multiplica con gusto sus interpretaciones ingeniosas de las potencias tutelares de la naturaleza y de los seres vivientes. Muy pocos, entre los espectadores, resistirán al deseo, tras quizá un esfuerzo de comprensión, de penetrar en su mundo mágico...”

 

PALOMAS: RETRATOS Y POEMAS PARA YUNGAY

 

PROYECTO ARTISTICO DE FRANKLIN GUILLEN

 

                                                            No condenemos al naufragio lo vivido

                                                                  Canción LA NAVE DEL OLVIDO

 

                                                              Si todo es olvidado dejaremos de ser

                                                                           CARLOS FUENTES

 

Desde la absurda catástrofe que tuvo lugar en el departamento peruano de Áncash el 31 de Mayo de 1970, sepultado entre otros desastres al pueblo de yungay con unos 22,000 habitantes no he dejado de trabajar en un proyecto múltiple para rendir homenaje a las victimas, entre ellas varios miembros queridos de mi familia.

 

Mi proyecto magno es el de rendir un sentido homenaje a la población desaparecida y despertar las conciencias en vías de evitar posibles catástrofes de este tipo. Es un proyecto artístico con consecuencias.

 

Primeramente es un deber de memoria. Pensar que esas vidas sesgadas de improviso no han perecido en vano y ser como la nueva simiente de una conciencia, primeramente peruana y por extensión universal, dado el carisma trágico que están cobrando las catástrofes naturales estos últimos tiempos.

 

Esta conciliación con la memoria viene acompañada de un interés por salvaguardar, promover y estimular la cultura de estos pueblos, sus tradiciones, su arte de vivir. Es necesario una labor de investigación de los múltiples aspectos que jalonan la vida de esta región, económicamente, en su arte, sus costumbres y sus peculiares formas de vivir. Esta investigación debería suponer una operación rescate de los valores y de los vienes materiales de esta cultura incluso por excavaciones arqueológicas si es preciso.

 

Pienso que es necesario apoyar todas las iniciativas que tiendan a prever este tipo de catástrofes para tratar de evitar en el futuro que vuelvan a reproducirse. Incluso a nivel científico como el estudio de la sismografía, por ejemplo.

 

Esta acción artística prevé la participación de múltiples instancias que van desde instituciones nacionales e internacionales, a empresas privadas como tiendas, transportes, cursos, congresos, etc. Con una movilización especial de la comunidad cultural.

 

Por el primer punto el ACONTECIMIENTO INAUGURAL, de este proyecto es la instalación sobre el pueblo sepultado de Yungay de un gran numero de cuadros (varios miles) de palomas que representan cada uno el <espíritu> de uno de sus habitantes. Estos cuadros serán montados en cubos que le darán una gran dimensión vertical mas humana.

 

Estos cuadros estarán jalonados con estándares de retratos de escritores, poetas y otras personalidades que se han destacado por una relación humanista a los demás. Se piensa en los grandes peruanos que han contribuido a la cultura universal pero también en artistas de otros países como Francia, país en el que resido desde hace varios anos, y al que indirectamente rindo homenaje también. Artistas como Víctor Hugo y César Vallejo, por ejemplo.

 

Tengo pensado crear un Centro Cultural que contenga Biblioteca y Museo, etc. Para perpetuar esta acción puntual y proyectar hacia el futuro las realizaciones. Esta ACCION CULTURAL va a dar la posibilidad a muchos artistas, escritores, músicos, centros artísticos, empresas culturales y privadas de poder participar en este formidable proyecto.

 

Con este proyecto sirvo de transmisor, de mensajero entre una cultura a la que me siento identificado, con una proyección universal, devolviendo a las futuras generaciones el legado del arte. La paloma es para mí el símbolo de ese espíritu

 

                                                                                                Franklin Guillen, Nov. 2006

 

 

 

SILVIA DE FRANKLIN GUILLEN

 

FRANKLIN GUILLEN TIENE EN SUS VENAS UN TROZO DEL ESPÍRITU DEL PERÚ.

 

De esas montañas escarpadas y de esas punas y costas de Ancash que le vieron nacer y le convirtieron en un artista completo y polifacético surge como una fuente viva el recuerdo del apocalíptico terremoto seguido de una avalancha del eterno Huascarán que sepultó a su pueblo y a sus seres queridos un aciago domingo de 1970, el 31 de Mayo. Desde entonces sus manos son como palomas mensajeras que no han cesado de trazar en el aire y sobre infinitas  telas, papeles, piedras, maderas, cubos estelas, pergaminos, pieles y cristales, los espíritus puros y sensibles que le animan en el fondo de su vida, tal Silvia, su hermana, a la que ha dedicado un hermoso y trágico poema.

 

Sus obras son ventanas, voces del otros lado del sueño que también nos comunican sus angustias, sus penas pero también sus alegrías y sus gozos. Son sonrisas sencillas, juegos malabares de cuerpos y de manos extendidas, luces y colores de nuestra esperanza, de nuestra desdicha, de nuestro amor. Del fondo de la tierra lumínica surge un haz de color amarillo y rojo, que se torna azul y verde, fuego plegado de comisuras como labios deseando besar el infinito oscuro.

 

Estas figuras somos también nosotros que nos volvemos a reconocer en el espejo de los demás, ya que todos tenemos nuestro retrato allende las tinieblas y sepultado en el fondo de las entrañas de la tierra

 

Inocencio Gómez

 

 

SILVIA

 

por: FRANKLIN GUILLEN

 

Con papá entre fiestas patronales,

corridas y excesos

aprendí que la vida es una

fiesta de toros

con alegría, penas y

muerte

 

Regresaba    algunos    sábados

 pasando por

Toma a Carhuaz

y jugábamos a la corrida de niños

 con abuelita y madres ausentes

yo el cholo Manolete, tu

un tierno inocente toro

 

Un domingo en la tarde el destino

nos dió

una estocada de muerte a

toro y torero

partiste en azul al cielo volando

con todo el pueblo y

papá

 

Aquí, reviviendo en Paris

sigo yo corriendo y toreando

con las manos en las astas

al mundo todo

de pies a cabeza

con mi cruz de nostalgias

sin color ni forma

dibujando palomas

solitarias

de la visión de tu

último vuelo que

me dejaste

 

En Paris dialogué con los poetas

para traerte miles de palomas

mensajeras que me recuerdan

a ti y al aire

 

Regresaré

regresaré pronto a cubrir

con miles de palomas mensajeras

el lecho del firmamento

el suelo de Yungay

solo símbolos oropeles

de los miles de espíritus que

se fueron contigo

de viaje

 

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PALOMAS PARA YUNGAY, de Franklin Guillen

 

Franklin es el iniciador, el creador de muchas cosas como su nombre lo sugiere (Inocencio Gomez)

 

Funambulo

Retratista

Anhelante

Nupcial

Kilometrico

Libertador

Inconquistable

Navegante

 

Goloso

Uberrimo

Inocente

Lustral

Lunar

Escrutador

Nectar

 

Tomado de la Revista Paseos Andinos

(2006) Revista literaria trimestral editada en Paris

paseosandinos@yahoo.fr

Paseos Andinos-rue Daumier-94800 Villejuif

Asociacion Los hijos de Toma 32, allee des Fleuers 94800 Villejuif

 

 

“…quiero hacer unos frescos con mis ideas actuales, no como el Yungay que conocí con sus callecitas estrechas. Mi Yungay es del recuerdo. Mi Yungay del recuerdo es un pájaro mental...

 

Entrevista de Miguel Rodríguez Larrain, París, febrero del 2004

 

 

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