Por: Alberto Valcárcel Poeta
El pueblo de Yungay surge discretamente alegre por entre la grama, pese a los huracanes y a la nieve que viajan raudamente con el lodo.
Por ambos flancos de la Cordillera Blanca y Negra los apus vigilan al valle y a sus gentes. Don Felix Tamariz, que pasa con sus fanegadas de trigo recién cosechado, Isidra Cosme, con el pan para el desayuno de sus crios, y el Sr. Juez, ( afuerino él), rumbo a su oficina, vuelven sus ojos a las montañas y se entregan calmos al laboreo.
Yungay ( del quechua: “Yunga-y”, valle abrigado o templado) es un pueblo fundado el 04 de Agosto de 1540, el que en la época republicana se convirtió en una provincia del departamento de Ancash, creado mediante Ley 006, del 28 de octubre de 1904, y cuenta en la actualidad con mas de 60,000 habitantes.
Yungay, cuyo nombre también lleva la nueva capital de la provincia (ubicada a 2,458 msnm), es atravesado por el rio Santa, e incluye la cuenca del río Sechin ( Quillo), porfiado jardinero de Casma, antes de perderse en el Océano Pacifico y tambien la cuenca del rio Yurma que mas adelante desemboca en el Yanamayo, el Marañón y el Océano Atlantico.
¿Y los distritos?.. Son ocho: Cascapara, contento roturado; Mancos, el transito infinito; Matacoto, terraplén para espiar los nevados; Quillo, pascana súbita; Ranrahirca, ventisca de la memoria; Shupluy, posta evanescente cuna de la agricultura en América; Yanama, el último escalón de la cordillera, y Yungay, vanguardia sutil de la razón.
Jamás un forastero se ha quejado de la hospitalidad clásica de los hijos de estas querencias,nunca una lagrima porque faltó cariño, ni en la mesa de sonrisas abrigadas. Entonces, vale la pena retornar cuantas veces la melancolía nos visite. Sí las tierras son extraordinariamente generosas, el paisaje inmejorable, el clima una delicia, y sus gentes, amantes de la paz, nadie se explica la razón por la cual se escogió a Yungay para librar la batalla que puso fin a la Confederación Peruano-Boliviana, el 21 de enero de 1839.
En efecto, las fuerzas confederadas las comandaba el Mariscal Andrés de Santa Cruz, que se enfrentaron al Ejercito Restaurador Peruano –Chileno comandado por el general Manuel Bulnes, atrincherado entre los cerros Punyán y Pan de Azúcar. En el bando de Bulnes se encontraba el general Ramón Castilla, futuro Gran Mariscal del Perú, quien se opuso a la orden de retirada de éste general diciéndole “¡No hemos venido a correr¡”, reorganizó las dispersas tropas y acometió al enemigo con gran furor, para derrotar definitivamente a Santa Cruz.
Las altas lagunas de la cordillera blanca, que el deshielo alimenta, ya están controladas mediante un sistema de compuertas vigiladas día y noche, de modo que nuevos y peligrosos aludes son casi improbables. Ahora, los labriegos y los que andan por los pueblos de la provincia de Yungay han retornado a la confianza y siembran papas, trigo, maíz y guisantes. ¿El fruto preferido por los chicos? Sin duda, el pacae, que lo comen a cualquier hora, aunque es mejor luego de una suculenta cuyada. En cuanto al ganado ovino, vacuno y equino, no hay mayor gasto, pues se alimentan de pastos naturales, otro de los dones de esas tierras. Visitar Yungay en invierno o verano es un regalo íntimo para el corazón.